domingo 8 de agosto de 2010

Me volveré un sujeto religioso...

Hasta ayer siempre consideré a la gente que decía "yo era una persona perdida y vi la luz" como charlatanes, al menos siempre he creido que la gente necesita de algo muy fuerte para cambiar y la mayoría de los tipos que dicen eso en una rutera esperando sacarte un par de pesos para "ayudar a su centro cristiano que los alejó de las drogas y a delincuencia" no lo han pasado.

Resulta que ayer fuimos de día de campo mi familia y las de los amigos de mi papá a un rancho que está a unas horas en carretera de aquí, un lugar muy pacifico y de algún modo escondido de todos los curiosos; muy bonito lugar, con sus campos de cultivo y sus animales de granja, había un ojo de agua con peces, de hecho me parece que mi hermana tomó fotos:
Es enserio, así se ve el rancho... entre otras cosas menos agradables a la vista, como corrales llenos de mierda y cosas por el estilo.

Bien, entre otras de las muchas cosas que había, estaba una pila donde nos pudimos meter a nadar y un perro gigante que nos daba miedo pero que era bastante tranquilo. Todo lo demás transcurrió como cualquier día de campo, asaron carne, tocaron canciones, jugamos... y los demás bebieron alcohol en cantidades industriales.
Y evidentemente llegó un momento en el que el alcohol se acabó.
Y evidentemente alguien tenía que ir por él...
Y evidentemente me tocó ir a mí.
Pero al menos no fui solo, me acompañaron otros de los hijos de los que fueron (para no irnos a perder, porque como dije... la forma de llegar al rancho es un poco complicada) y nos aventuramos a ir al pueblo a comprar la cerveza.
Antes de salir hicimos un piedra, papel o tijeras para ver quién iba a manejar y después nos fuimos.
El que ganó es un total PENDEJO para conducir.
No sólo estuvimos a punto de derrapar en más de unas 5 o 6 ocasiones, si no que encima se dió el gusto de hablar por teléfono mientras conducía, tomarse una de las cervezas que fuimos a comprar, PERDERNOS en el regreso porque como íba a madre no nos dejaba ver cuál era la vereda que teníamos que tomar y estar a punto de atropellar a varias personas... y para variar cuando le dijimos que se calmara se indignó... "ustedes quieren manejar?".
Antes de salir de regreso al rancho hice una petición, "si llego entero al rancho acepto la existencia de Dios, o de alguna entidad sobrenatural lo suficientemente poderosa como para dejar semejante orangután conduzca y no choque" y aunque casi nos volteamos cuando íbamos de regreso y chocamos contra un montoncito de tierra para evitar a una troca... llegamos sanos y salvos.
Así que aquí estoy, cumpliendo lo que prometí... y lo digo en serio.
Salve sea Clint Eastwood, Dios de todos los hombres rudos.
Ahhh como dato a parte, cuando regresamos y estaba conversando con nuestro chofer, nos contó que estuvo 3 días en la cárcel por un choque, cómo lo odio.