domingo 12 de diciembre de 2010

Diciembre...

Es, sin lugar a dudas un mes muy triste.

Tan triste es el pobre, que le tuvieron que poner la festividad más "feliz" del año para tratar de disipar su miseria.

Porque es frío, porque se acaba el año, porque en Diciembre la noche dura más que el día... no sé exactamente el porqué. Pero a la gente le da por ponerse pensativa, suicida o quiere huir a lugares donde hace calor para no tener que lidiar con todo eso.

Y para cuando te das cuenta, estás en medio de una celebración junto con un montón de gente que sólo ves una vez al año, los ves ponerse ebrios, los vez diciendo "Felishh nabidahd" y te van a dar un montón de cosas que no quieres... año tras año.

Lo que no está del todo mal, me encanta coleccionar cosas inútiles y burlarme de los ebrios.

-----

Me acuerdo que cuando era niño y vivía en la casa de mi abuela (técnicamente, porque la casa donde estabamos nosotros estaba separada de donde ella vivía, aunque dentro del mismo terreno) mis amigos y yo íbamos a comprarle fuegos artificales a un viejo que se ponía a venderlos apenas llegara la temporada; podíamos pasar toda la tarde viendo los "cuetes" tronar, podías gastarte todo el dinero en ello, tu mamá te iba a regañar... pero de algún modo valía la pena, las luces de bengala podían iluminarte la noche, los chifladores animar las calles y las palomas convertir un vecindario en una zona de guerra, a veces habían accidentes, tengo varias quemaduras que lo prueban, pero como dije antes, eso nunca nos importó.

Pero llego un año en el que no puso su puesto, después supe que al viejo ese lo metieron a prisión... nunca supe exactamente por qué, aunque las señoras decían que había abusado de algún niño (que curiosamente nadie de nosotros conocía), otros decían que en realidad lo habían arrestado por estarse robando los fuegos artificiales del mercado, lo que tiene sentido, porque el señor vivía en una casa bastante insalubre, también pasaba la mayor parte de su tiempo solo; ahora que lo pienso, ni siquiera recuerdo haber visto algún familiar con él. Puede que nosotros fueramos las únicas personas que íban a verlo (aunque fuera más bien para comprar) sea cual sea la verdadera razón, desde ese día no he vuelto a jugar con fuegos artificiales.

Me pregunto que será de él ahora.